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José Carlos Calazans (PhD)

Historiador y orientalista. Profesor en la Universidad Lusófona de Humanidades y Tecnologías (Lisboa) en Ciencia Política y Relaciones Internacionales; profesor del Curso de Ciencias de las Religiones (2007-2013). Investigador del “Centre d’Études de l’Inde et de l’Asie du Sud (CNRS-EHESS), miembro fundador de la Asociación Portuguesa para el Estudio de las Religiones, socio de la Sociedad de Geografía de Lisboa y de la Asociación Portuguesa de Estudios Orientales (Facultad de Letras de Lisboa). JC Calazans ha dedicado varios años al estudio comparativo de las religiones y de las lenguas orientales (Sánscrito y Pali), a la enseñanza de las filosofías orientales, a la historia de Asia del Sur y Central.

Orígen del Sánscrito

Cuando buscamos los orígenes de la lengua sánscrita, el nombre de William Jones aparece invariablemente en todos los manuales y diccionarios, y nos quedamos con la clara impresión que fueron los ingleses (como siempre) los que “descubrieron” la lengua indo-europea más antigua, la mejor organizada y la más perfecta.

No obstante, la historia de los hombres está hecha de registros y, además, las Naciones siempre sobrevaloran los hechos de sus acciones, exagerando la realidad de los acontecimientos, deformándolos y puede llevar mucho tiempo para que los historiadores consigan alcanzar la veracidad o la falsedad de esas historias.

Por mucho les que pese a los apasionados del poder anglo-sajónico, tendrán que aceptar el hecho de que fueron los portugueses los primeros en llegar a India, los primeros en dar la vuelta a la Tierra, y los primeros en haber descubierto las semejanzas entre el Sánscrito, el Griego y el Latín.
Cuando William Jones llegó a India en 1784 para asumir el cargo de Juez Supremo del Tribunal de Calcuta, los jesuitas portugueses de Goa y de Malabar, habían hecho ya esa identificación, descubriendo las semejanzas de las lenguas latinas con las Indo-iraníes. La razón para tales intereses era simple, la misión cristiana en el subcontinente hindú llevó la producción de las primeras gramáticas y compendios, para que los misioneros aprendieran la lengua de los sacerdotes hindúes y rebatir mejor la religión, la teología y la filosofía  (Calazans 2009)

Podemos añadir además, que fueron los misioneros portugueses los primeros en estudiar y escribir sobre la lengua Concaní (Concão/Goa),  de la cual el Padre Lourenço Peres produjo la primera gramática en el siglo. XVI, y la lengua bengalí de la cual Fr. Manuel da Assunção compuso el Compendio dos Mistérios da Fee.

Pero es la lengua Sánscrita la que destaca entre las traducciones realizadas por misioneros portugueses y que, siendo de las primeras realizadas por europeos, sólo fueron descubiertas en el siglo XX, entre el  espolio manuscrito de la Biblioteca Pública Eborense. De esta colección de manuscritos que pertenecieron a la misión de Goa, resaltan la Notícia Sumaria do Gentilismo da Azia, una descripción de las otras reencarnaciones de Vixnu, incluyendo 11 diseños en color, en perfecto estado de conservación y, principalmente, la traducción para la lengua portuguesa de la obra clásica hindú Bhagavatam, lo que lleva inevitablemente a la conclusión que el traductor tuvo a su disposición un original en Sánscrito.

El Sánscrito (clásico) fue y continúa siendo la lengua sagrada de la India, en la que están escritos todos los textos originales y más antiguos del Hinduismo.  Entre la tradición brahmánica es la lengua revelada por los dioses (lengua litúrgica e iniciática), es la más antigua del mundo y la mejor compuesta según reglas exactas dictadas por una gramática que, aún hoy, es usada como referencia para todas las lenguas  Indo-europeas.  Pero si su rigor es equivalente a una ciencia del lenguaje y su alfabeto un fenómeno de la fonética y del arte de los sonidos, no siempre presentó las características fijas de una lengua muerta como pasó entre el siglo I A.C. y VII D.C.  Según Bholannath Tiwari (1995) hubo durante este período cuatro dialectos principales, pudiendo haber existido otros que se desconozcan actualmente: pashcimottari, madhyadeshi, purvi e dakshini.

Anterior a la  consolidación de la lengua por los gramáticos hindúes, el Sánscrito pasó por evoluciones dialécticas propias de las familias autodenominadas “árias” o “arianas” (arya). A este nivel pertence el Sánscrito denominado Védico del Rigveda hasta los textos de la colección de los 19 Brahmanas, de donde se destaca aquel que es considerado linguísticamente el más puro, el Kaushitaki Brahmana. Por tanto, hubo tres estadios de la lengua Sánscrita: el Sánscrito de los Vedas, el Sánscrito de los Brahmanas y el Sánscrito Clásico.

Cuando Patanjali escribió los Yoga Sutras c. siglo II A.C., ya el Sánscrito había alcanzado la madurez de la forma clásica, pero no está claro si el alfabeto consonántico Devanagari, tal y como se le conoce hoy, tenía otro aspecto. Su perfección fonética es tan notable en cuanto a la estructura anatómica del aparato fonador, que se vislumbra en la pronunciación de todas las consonantes. El conocimiento de las particularidades de cada elemento vocálico se convirtió, desde muy pronto, en un verdadero arte iniciático, revelado a través de generaciones de maestros a lo largo de millares de años de meditación.

De aqui se deduce cómo el Mantra Yoga emergió, cómo el poder del Verbo (Vac) se afirmó en la especie humana, cómo el léxico del Yoga igualmente siguió las reglas de la gramática madre, componiendo los nombres tan conocidos por los practicantes del Hatha, del Raja, del Samkhya, del Tantra (etc), pero envolviendo todo el lenguaje del Hinduísmo, del Budismo y del Jainismo.

El Sánscrito es tanto la llave de las lenguas indo-europeas como una semiótica del Self.

1 El sánscrito es también utilizado por los budistas y jainistas. Hoy es el idioma oficial del estado indio de Uttarakhand, establecido en 2000.

BIBLIOGRAFIA

CALAZANS, J. C. (2009). Las primeras traducciones occidentales de textos hindúes en la lengua portuguesa, en Babilónia, Revista Lusófona de Línguas, Culturas e Tradução. Lisboa: Edições Universitárias Lusófonas, n°. 6/7, pp. 87-92.

TIWARI, Bholanath (1955). Bhasha Vigyan. Allahabad: Kitab Mahal.



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