Medicina Ayurvédica: los 5 elementos y los Doshas – Pt.2

En la tradición ayurvédica, todo el universo, incluido el cuerpo humano, se comprende mediante un modelo constituido por cinco elementos: tierra (pṛthvī), agua (āpas), fuego (agni), aire (vāyu) y espacio (ākāśa). Estos cinco elementos, conocidos como mahābhūta, forman parte del marco conceptual tradicional del Ayurveda y no corresponden directamente a las categorías químicas o fisiológicas utilizadas por la ciencia contemporánea.

Desde la perspectiva ayurvédica tradicional, el cuerpo también se comprende mediante tres grandes categorías: unidades funcionales o dosha, tejidos o dhātu, y productos de excreción o mala. Las sustancias también se describen según diferentes características y propiedades dentro del sistema tradicional.

Entre estas categorías se encuentran el sabor (rasa), la potencia o naturaleza energética (vīrya), el efecto posdigestivo (vipāka), las cualidades (guṇa) y las propiedades o efectos especiales (prabhāva). Estos términos pertenecen al modelo tradicional de la farmacología ayurvédica y no deben interpretarse automáticamente como equivalentes a propiedades farmacológicas establecidas por la ciencia moderna.

Representación de los cinco elementos del Ayurveda
Los cinco elementos — tierra, agua, fuego, aire y espacio — forman parte del modelo tradicional del Ayurveda.

Los 5 elementos según el Ayurveda

Según la tradición ayurvédica, los cinco elementos —tierra, agua, aire, fuego y espacio— se combinan para formar las diferentes sustancias perceptibles. En este modelo, cada sustancia se entiende como resultado de una combinación de los cinco elementos en diferentes proporciones, siendo uno de ellos considerado predominante.

Así, el agua se describe tradicionalmente como conteniendo los cinco elementos, considerándose predominante el elemento agua. Esta descripción pertenece al modelo filosófico y tradicional del Ayurveda y no constituye una descripción científica de la composición química del agua ni de otras sustancias.

En la teoría ayurvédica, la tierra (pṛthvī) se asocia con la consolidación y la estabilidad, el agua (āpas) con la lubricación y la humedad, el aire (vāyu) con el movimiento y la separación, el fuego (agni) con la transformación y el espacio (ākāśa) con aquello que permite la existencia de espacios o intervalos.

Estos significados deben entenderse como asociaciones dentro del modelo tradicional de los cinco elementos y no como mecanismos fisiológicos científicamente demostrados.

Los cinco elementos y los sentidos

En la tradición ayurvédica, los cinco elementos se presentan en un orden que va desde el más sutil hasta el más denso, del espacio (ākāśa) a la tierra (pṛthvī).

Cada elemento se asocia tradicionalmente con una propiedad sensorial principal:

  • Espacio (ākāśa) — asociado al sonido;
  • Aire (vāyu) — asociado al tacto;
  • Fuego (agni) — asociado a la forma y al color;
  • Agua (āpas) — asociada al sabor;
  • Tierra (pṛthvī) — asociada al olor.

Según este modelo tradicional, cada elemento también incluye las propiedades sensoriales atribuidas a los elementos que lo preceden. Así, la tierra se asocia tradicionalmente no solo al olor, sino también al sabor, a la forma y al color, al tacto y al sonido.

Estas correspondencias forman parte de la teoría ayurvédica de los elementos y no deben confundirse con una explicación contemporánea de la fisiología de los sentidos.

Los cinco elementos y las funciones del cuerpo según la tradición ayurvédica

En la teoría ayurvédica, diferentes partes del cuerpo, así como determinadas funciones y cualidades, se relacionan tradicionalmente con los cinco elementos.

El espacio (ākāśa) se relaciona tradicionalmente con los oídos, la voz y los espacios o cavidades del cuerpo.

El aire (vāyu) se asocia tradicionalmente con el tacto, la piel, la respiración, el movimiento y diferentes procesos relacionados con la organización y el movimiento de los tejidos.

El fuego (agni) se asocia tradicionalmente con la forma y el color, los ojos, la visión, la digestión y el calor.

El agua (āpas) se relaciona tradicionalmente con el sabor, la lengua, la suavidad, la humedad y determinadas cualidades descritas en el modelo ayurvédico como frías u oleosas.

La tierra (pṛthvī) se asocia tradicionalmente con el olfato, la nariz, el peso, la estabilidad y la forma.

Estas asociaciones pertenecen al sistema tradicional de clasificación ayurvédico y no deben interpretarse como afirmaciones de que los cinco elementos controlan directamente estas estructuras o funciones según la fisiología moderna.

Los cinco elementos y los Doshas

Existe una relación fundamental, dentro de la teoría ayurvédica, entre los cinco elementos y los tres Doshas.

Según la tradición ayurvédica:

  • Vata se asocia tradicionalmente sobre todo con el aire (vāyu) y el espacio (ākāśa);
  • Pitta se asocia tradicionalmente sobre todo con el fuego (agni);
  • Kapha se asocia tradicionalmente sobre todo con el agua (āpas) y la tierra (pṛthvī).

Estas relaciones forman parte del modelo tradicional de los Doshas. No deben interpretarse como equivalencias directas entre Vata, Pitta o Kapha y sistemas fisiológicos específicos reconocidos por la medicina contemporánea.

Los cinco elementos y los sentidos en la teoría ayurvédica

La teoría ayurvédica también establece una relación tradicional entre los elementos y los sentidos:

  • Espacio (ākāśa) — oído y audición;
  • Aire (vāyu) — piel y tacto;
  • Fuego (agni) — ojos y visión;
  • Agua (āpas) — lengua y gusto;
  • Tierra (pṛthvī) — nariz y olfato.

Estas correspondencias forman parte de la estructura conceptual tradicional del Ayurveda y deben comprenderse dentro de este contexto histórico y filosófico.

Nota sobre la evidencia y la seguridad

Los cinco elementos, los Doshas y sus relaciones pertenecen al modelo tradicional del Ayurveda. La existencia histórica de estos conceptos no constituye, por sí misma, evidencia científica de que correspondan directamente a mecanismos fisiológicos o anatómicos reconocidos por la medicina contemporánea.

La investigación científica sobre el Ayurveda presenta resultados variables según la práctica o preparación estudiada, y la calidad de la evidencia no es uniforme. El National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH) señala que existen relativamente pocos ensayos clínicos bien diseñados sobre los enfoques ayurvédicos.

Algunas preparaciones ayurvédicas también pueden presentar riesgos, incluida la posibilidad de que contengan plomo, mercurio o arsénico en cantidades potencialmente tóxicas. La seguridad debe, por tanto, evaluarse de acuerdo con la preparación específica y su procedencia.

Continuación de la serie Medicina Ayurvédica

Para obtener más información sobre este tema, consulta los demás artículos de esta serie en nuestro blog:

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