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“QUÉ ES EL YOGA” – REVISTA 20 AÑOS

Alexandra Castro — Clases de yoga en Centro Nori

Yoga (léase iõga —ióga es según el acento brasileño— y es masculino)

¿Qué es?

Yoga significa “unión”. El Yoga de la tradición y la esencia técnica puede entenderse a partir de la erudita definición de Patañjali, que ronda el siglo. III antes de Cristo codificó en sánscrito (la escritura de la India antigua) sus técnicas, etapas y objetivos, en el Yoga-Sutra. Escribió que “Yoga Chitta Vritti Nirodhah”, que significa “el control de las funciones de la mente”. La segunda traducción, más técnica y ya referida a los medios y sus fines, dice que «Yoga es toda metodología estrictamente práctica que conduce al Samadhi» (liberación, en el sentido de tener un control total sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente, actuando solo de acuerdo con nuestra voluntad). La tercera y última traducción, de raíz popular, es «Yoga es una filosofía práctica de vida».

Las ocho ramas

Los textos antiguos definen ocho ramas del Yoga. Hay quienes los llaman ocho pasos, expresión menos correcta si entendemos que no se pasa de uno a otro en secuencia, sino que todos evolucionan simultáneamente. No son más que los dominios en los que se hacen sentir los efectos del progresivo refinamiento de nuestro equilibrio físico y mental, aclarando nuestra conciencia de las cosas y nuestra confianza en nosotros mismos.

En negro, el nombre en sánscrito. Entonces la definición original. Y, entre paréntesis, sus tergiversaciones occidentales sirvieron, en palabras del maestro Carlos Rui, “en palas de la moral judeocristiana”. Yama: actitudes hacia los demás (“abstención, no violencia, control de la energía sexual, no robar…”).

Niyama: actitudes hacia nosotros mismos (“austeridad, entrega del ego”). Asana: postura o prácticas corporales (sin adaptaciones especiales). Pranayama: Prácticas de control de la respiración (“control de la energía vital”). Pratyahara: uso controlado de los sentidos (“abstracción de datos sensoriales”). Dharana: habilidad para localizar la atención (“concentración de la mente”). Dhyana: capacidad de dejarnos influenciar por el objeto en el que nos enfocamos (“meditación”). Samandhi: superconciencia (sin adaptación, aunque aquellos con atracción por el misticismo pueden asociar este estado con una especie de levitación).

Dos nombres

  • En medio de tantos gurús, falsos, verdaderos y más o menos, el único referente desprevenido es B.K.S. lyengar, nacido en Pune, India, profesor de Yoga durante más de sesenta años, autor del libro Light on Yoga y responsable de establecer la inmensa serie de posturas que más se entrenan en la actualidad.
  • ¡En medio de tanta gente que dice practicar Yoga por los motivos más extraños (Julia Roberts ya ha asegurado que «no es para cambiarme la vida, sino el culo»!!!
  • Sting afirma que esta práctica favorece las actuaciones sexuales, lo cual, dado lo anterior, no tenemos motivos para dudar.
  • Vale la pena escuchar a Madonna (e irse a casa pensando en ello): «El yoga es una metáfora de la vida… hay que tomárselo con calma, no puedes apresurarte, no se puede saltar a la siguiente posición, uno se encuentra en situaciones humillantes [porque es obligado a admitir que no eres capaz de hacer esto o aquello y que tienes que aprender humildemente todo desde cero], solo tienes que respirar, dejarte llevar, y todo sucede muy lentamente… pero tiene grandes resultados al mismo tiempo con respecto a cuerpo y alma.” Si señora.

OM — El más abstracto de los mantras — símbolos sonoros para la concentración de la mente, como instrumento de meditación.