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No sé si tienes idea de que, por el simple hecho de no tener conocimiento de las reglas de seguridad

en la ejecución de estos ásana, puedes tener graves consecuencias en tu integridad física.

Pregúntate a ti mismo:

¿Tendrá el lugar dónde práctico conocimientos sólidos para enseñarme e introducirme de forma segura en la ejecución de las posturas invertidas?

¿Tengo todos los cuidados y precauciones cuando ejecuto estas posturas?

Ahora que tu cerebro está alerta, presta atención a lo que vas a leer a continuación y después, si te parece pertinente, toma tus precauciones. Y no olvides que Shiva agotó el stock de material para sustituir en tu cuerpito y que lugares en las nubes sólo existen en las películas.

Y que en muchísimos libros contemporáneos de yoga encuentras vastos elogios para estos ásana, como si fuesen casi una panacea para todos los males, hasta para el pelo erizado son buenos.

Y la tentación para aprender estas posturas a cualquier precio es muy grande, para quienes sólo piensan en show off.

Y por motivos que escapan a la comprensión de las personas normales, fue creado el mito de que ejecutar estas posturas, principalmente sirsásana (invertida sobre la cabeza), es señal de que se entra en el eventual y restringido club imaginario de practicantes experimentados.

Incluso existen locales de yoga donde ya, en la primera clase, solicitan al practicante que ejecuten estos ásana, independientemente de la condición física, peso, edad o experiencia del estudiante.

Y además, puedes encontrar libros de los Maestros con mayor reputación, en los que la descripción de ejecución del sarvangásana (invertida sobre los hombros) la considera como correcta cuando tronco, caderas y piernas quedan perfectamente perpendiculares al suelo (sin la utilización de cualquier material de soporte).

Con estas afirmaciones grabadas en la mente como verdades absolutas, numerosos profesores de yoga naifes, intentan que sus estudiantes ejecuten estos ásana sobre un simple tapete (stick mat), esforzándose también ellos en su práctica para conseguirlo (sin éxito), masacrando a los estudiantes con ajustes físicos e incentivos verbales para que alcancen esa perfección de libro.

Es innegable que las posturas invertidas aportan beneficios para aquellos quienes las practican con tiempo, condiciones, seguridad y conocimiento, pero esa no es la cuestión.

En qué condiciones y de qué forma se puede beneficiar el practicante con la práctica de estas posturas, sin comprometer su salud, es la cuestión a colocar.

Simplemente haciendo uso del sentido común, vamos a dejar algunas preguntas:

  1. Un practicante con exceso de peso ¿puede ejecutar la invertida sobre la cabeza o sobre los hombros sin peligro?
  2. Un practicante con una cintura escapular débil está apto para estas posturas
  3. Quien tiene cifosis y fragilidad cervical ¿puede ejecutar estas posturas con seguridad?
  4. Los estudiantes de más edad y sin experiencia anterior ¿pueden ser introducidos en estos ásana?
  5. ¿Existen condiciones de salud contraindicadas para la práctica de estos ásana?
  6. ¿Es seguro ejecutar las invertidas sobre los hombros sin material de soporte?
  7. Las diferencias y proporciones anatómicas de los practicantes, ¿nos obligan a tener atenciones y cuidados particulares?

Hay algunas consideraciones más que pueden hacerse, pero primero vamos a percibir qué es lo que pasa en la estructura articular, nerviosa y circulatoria de nuestro cuello.

El cuello está compuesto de siete vértebras cervicales, numeradas de abajo hacia arriba, de 7 a 1, siendo la vértebra no 1 la que está junto al cráneo.

La forma de las vértebras cervicales y sus discos intervertebrales hacen que el cuello sea la parte más flexible de la columna vertebral.

La amplitud de los movimientos de la zona cervical, es por tanto muy grande:

  • El cuello, en general, puede flexionar hacia atrás hasta 75 grados, hacia el frente hasta los 40 grados, hacia los lados cerca de 45 grados y puede girar sobre su propio eje cerca de 50 grados.
  • Estos movimientos pueden ser más reducidos o más amplios de acuerdo con las características anatómicas particulares de cada uno, así como de su flexibilidad muscular y entrenamiento.

Mas é conveniente não esquecer um pequeno pormenor:

Al recorrer tu cuello, las arterias vertebrales izquierda y derecha, atraviesan un laberinto óseo muy diferente de otras estructuras corporales y claramente distintas del cómodo camino que recorren las carótidas para llegar a tu cerebro.

A “grosso modo”, podemos decir que las vértebras cervicales tienen unas protuberancias óseas a cada lado, por donde pasan las arterias vertebrales en dirección al cerebro.

Así, las arterias vertebrales izquierda y derecha, pasan por estos orificios en C6 y continúan por éstos hasta la parte superior del cuello, donde comienza un auténtico zigzag hacia el frente y hacia atrás, en dirección al cráneo.

Entre la C2 y C1 se mueven hacia el frente, y al salir de la C1 se inclinan bruscamente hacia atrás en dirección al orificio occipital en la base del cráneo.

Este orificio funciona como canal de pasaje, no sólo de los vasos sanguíneos, sino también de los nervios, ligamentos y médula espinal.

Es sabido que la parte final de las arterias vertebrales forma una auténtica serpentina hasta llegar al cerebro, siendo muy variable en su pasaje, pues varía de una persona a otra.

No es difícil entender que movimientos extremos de la cabeza y del cuello puedan lesionar estas arterias, produciendo coágulos, inflamaciones y constricción y, en consecuencia, una acentuada disminución del flujo sanguíneo en dirección al cerebro.

Y eso puede acontecer a cualquier practicante, joven o de más edad, que se aventure en experiencias yóguicas por su cuenta o de la mano de curiosos del yoga.

Esta acción de compresión o lesión, provoca la reducción e incluso la inhibición del flujo sanguíneo en la arteria basilar (que origina la arteria cerebral posterior derecha e izquierda) situada dentro del orificio occipital, pudiendo afectar al tronco encefálico y el cerebelo.

El tronco encefálico desempeña un papel fundamental en el control de la respiración y el cerebelo procesa información proveniente de otras áreas del cerebro, como la médula espinal y los receptores sensoriales, que permiten que los músculos realicen movimientos coordinados y uniformes.

Puede, además, afectar al tálamo, hipotálamo y lóbulo occipital, responsable por la conversión de los impulsos de los ojos en imágenes.

En resumen, la arteria basilar nutre algunas de las áreas más importantes de tu cerebro.

La reducción o supresión parcial o total del flujo sanguíneo en la arteria basilar, puede provocar:

  1. Coma
  2. Problemas oculares
  3. Vómitos
  4. Trastornos respiratorios
  5. Debilidad en los brazos y piernas
  6. Caídas súbitas
  7. Dolores de cabeza
  8. Cefaleas crónicas
  9. Incapacidad de controlar la temperatura corporal
  10. Pérdida total o parcial del control muscular

Infelizmente el número de estos accidentes ha aumentado exponencialmente en los últimos años. En los Estados Unidos y Europa, provocado por la práctica y ejecución incorrecta de estos ásana y sus variantes.

Este hecho tiene su origen en la comercialización desenfrenada del yoga y en el mayor número de practicantes por todo el mundo.

Isto leva-nos a reflectir sobre:

  • Cuando la calidad de la enseñanza es sustituida por el reclutamiento apresurado de profesores formados en un abrir y cerrar de ojos.
  • Cuando en vez de prestar a los estudiantes un servicio serio y con fundamento, para su desarrollo espiritual, el foco de interés de los movimientos de yoga es colocar a los practicantes al servicio de la divulgación y expansión de sus imperios comerciales.
  • Cuando el nivel de consciencia de los estudiantes y profesores se reduce a la voluptuosidad de adherirse y participar en la última moda inventada con el nombre de yoga.
  • Cuando quién debería tener más responsabilidad y desarrollo interno, busca simplemente pasear y cultivar un Ego desmesurado, idolatrando sus performances y habilidades físicas.
  • Cuando se pretende sustituir la práctica espiritual por la adoctrinación shanti, namastés y pseudo filosofías indianas barajadas con muchos términos en Sânscrito.
  • Cuando todo ello acontece a nuestro alrededor, no cabe duda alguna de que en el caldero del Yoga está instalada una mezcla explosiva donde fermentan equívocos, problemas y accidentes graves.

Sin embargo, si prestaras atención a las indicaciones que te vamos a dar, tendrás material técnico para saber valorar las situaciones y mantener tu cuello a salvo.

Tradicionalmente la práctica de yoga era transmitida, de forma estricta, de maestro para discípulo, que era quién tenía de hecho, el conocimiento y la experiencia para transmitir este arte. Lo que evitaba la raíz de todos estos problemas y confusiones.

Pero la verdad es que el caldero del Yoga están en una gran ebullición y, para tu seguridad, aquí van las indicaciones que consideramos más importantes.

Puedes consultar nuestro blog y artículo anterior sobre las invertidas, quedándote así con las nociones básicas.

Y ahora vamos a profundizar en el tema:

Invertida sobre la cabeza – Sirsásana

  • Si tienes problemas cervicales, tienes debilidad en los brazos, hombros y core, de momento olvídate de la práctica de esta postura y trabaja en el sentido de mejorar tu condición.
  • Si tienes los hombros, brazos y core trabajados, pero tienes problemas cervicales, puedes utilizar un soporte donde apoyes los hombros, evitando colocar la cabeza en el suelo, como puedes ver en la foto nº1.
Sirsásana com soporte para los hombros

Foto nº1

Si estás con un índice de masa corporal por encima del 22% también debes utilizar ese soporte o hacer sirsásana en la cuerda, como observas en la foto nº2.

sirsásana en la cuerda

Foto nº2

Siempre teniendo la presencia de un profesor experimentado para que te ayude con el apoyo.

Con estos simples cuidados no sólo evitas la compresión cervical, como alargas naturalmente la estructura muscular del cuello creando espacio y movilidad entre las vértebras. También liberas el cuello y los hombros de la tensión provocada en el día a día.

Invertidas sobre los hombros – Sarvangásana, Halásana y Karnapidásana

Con estos ásana es necesario tener una doble atención.

En cuanto en Sirsásana (invertida sobre la cabeza), los estudiantes tienen algún recelo y, por norma, más resistencia en aventurarse, en las invertidas sobre los hombres tienen una falsa sensación de seguridad, que los lleva a pensar que aquello es sólo asegurar la espalda y estirar con las manos en las piernitas hacia arriba.

Y no pueden estar más equivocados!

    1. La séptima cervical, obviamente no es un calcáneo, por lo que no es una estructura ósea preparada para soportar el peso del cuerpo.
    2. Como la parte posterior del cráneo no es plana, a no ser que utilices una sierra eléctrica para retirar la zona occipital, será casi imposible que con los hombros apoyados en el suelo y la barbilla en el esternón, el tronco y las piernas queden en una línea perpendicular al suelo.
    3. La tentativa de colocar el tronco y las piernas en una línea perpendicular al suelo (sin material) en Sarvangásana, provoca una exagerada híper extensión del cuello, como la posible inhibición del flujo sanguíneo en la arteria basilar, situación con consecuencias graves para tu salud. Observa la foto nº3.
      Sarvangásana mal ejecutada

      Foto nº3

    4. En la ejecución de Halásana (foto nº4) y de Karnapidásana (foto nº5), la situación puede ser aún más desastrosa, ya que, además de la fuerza en de las manos en la zona lumbar, tenemos todo el peso de las piernas, la falta de flexibilidad de la parte posterior de los muslos, más la ausencia de utilización inteligente de un cinto rodeando los codos, va a provocar una híper extensión del cuello. 
      Halásana sin material

      Foto nº4

      En la ejecución de Karnapidásana tampoco se toma en consideración la relación de la proporción entre el largo del fémur y del tronco, agravando aún más esta situación (foto nº5).

      Karnapidásana sin material

      Foto nº5 

    5. Para que la práctica de estos ásana se vuelva aún más problemática, aparecen los iluminados new age, la patrulla Shanti Shanti y los cromos de Namasté, que insisten en ejecutar estos ásana directamente en el suelo o sobre un simple stick mat (tapete de yoga).

Para la práctica de estos ásana debes utilizar material que te permita salvaguardar tu salud:

Necesitas de mantas, placas, cinto y bloques de corcho, y una silla estable.

1- Para Sarvangásana, coloca las placas (foto 6) las mantas y el stcik mat (foto 7)

Sarvangásana, coloca las placas

foto nº6

1- Para Sarvangásana, coloca las placas, las mantas y el stcik mat

Foto nº7

 

 

 

 

 

 

 

2- Utiliza el cinto de yoga (foto nº8), y ajusta la colocación de los hombros en las mantas (foto nº9).

Sarvangásana Utiliza el cinto de yoga

Foto nº8

Sarvangásana, ajusta la colocación de los hombros en las mantas

Foto nº9

 

 

 

 

 

 

 

3 – Para Halásana sigue las indicaciones de Sarvangásana, y utiliza la silla para apoyar las rodillas (foto nº10), o los bloques debajo de los pies (foto nº11).

Halásana utiliza la silla para apoyar las rodillas

Foto nº10

Halásana utiliza los bloques debajo de los pies

Foto nº11

 

 

 

 

 

 

 

4 – En Karnapidásana utiliza los bloques de corcho en la altura más conveniente para apoyar las rodillas, compensando el alargamiento de tu tronco, añadiendo la utilización de las placas y mantas (foto nº12).

Karnapidásana utiliza los bloques, añadiendo la utilización de las placas y mantas

Foto nº12

No olvides que debes aprender a utilizar estos materiales con un profesor competente. Así podrás disfrutar de estos ásana sin colocar tu integridad física en riesgo.

Como nota final, aconsejamos a todos los practicantes de yoga a utilizar estos materiales para garantizar su seguridad y negarse a ejecutar estos ásana si las condiciones propuestas por quién dirige la clase, no estuviera de acuerdo con las normas de seguridad.

Para los profesores, queda el consejo de no colocar estas posturas en el programa de sus clases, si los gimnasios o centro donde enseñan no tienen el material apropiado.

Pueden sustituir estos ásana por la ejecución de Viparita Karani (foto nº13) con soporte de bolster y pared, que beneficia a los estudiantes con los efectos de las posturas invertidas clásicas, sin las complicaciones y peligros de la ausencia del material apropiado.

Viparita Karani con soporte de bolster y pared

Foto nº13

Practicar Yoga con seguridad e inteligencia es una responsabilidad de todos nosotros.



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