Cuando entré en un estudio de yoga por primera vez en 2003, estaba lejos de pensar que había dado un gran paso hacia una nueva vida.
Años después de una práctica más asidua y constante, la curiosidad y el interés me llevaron a querer saber más sobre esta filosofía de vida y decidí formarme en CPYOGA.
Sé que este viaje, que me ha traído hasta aquí, continuará desafiándome y dándome el espacio para crecer tanto como quiera.
Enseñar es uno de los sentimientos más increíbles que se pueden experimentar. Es dar al practicante las herramientas para construir su camino hacia el bienestar físico, mental y emocional.
Que este lugar seguro del sticky mat (esterilla) sea el punto de partida para despejar la mente, expandir la conciencia y la libertad.