Yoga Sūtra I.5 — Las modificaciones de la mente (Vṛttis)

La mente es activa por naturaleza

En el Yoga Sūtra de Patañjali, las vṛttis de la mente son descritas como modificaciones naturales de un instrumento siempre activo. Las formas que adopta esa actividad — pensar, imaginar, recordar, interpretar, soñar o percibir — se llaman vṛttis, las modificaciones de la mente.

La conciencia (puruṣa) es invariable. La mente, por su propia naturaleza, cambia. La práctica del Yoga comienza precisamente en la capacidad de distinguir estas dos dimensiones.

Según el Sāṃkhya, la mente pertenece a la naturaleza material (prakṛti) y, por eso:

  • no deja de moverse,
  • no puede ser forzada a detenerse,
  • y su movimiento no es, en sí mismo, un problema.

Así, el objetivo del Yoga no es parar la mente, sino desasociar la conciencia de sus fluctuaciones (YS I.2 – YS I.4). La mente continúa funcionando, pero deja de ser tomada como identidad.

Texto y traducción

I.5 – vṛttayaḥ pañcatayyaḥ kliṣṭākliṣṭāḥ

  • vṛttayaḥ — fluctuaciones, movimientos mentales
  • pañcatayyaḥ — de cinco tipos
  • kliṣṭāḥ — dolorosas, perturbadoras
  • akliṣṭāḥ — no dolorosas, no perturbadoras

Traducción:

“Las fluctuaciones son de cinco tipos, pudiendo ser dolorosas o no dolorosas.”

Las cinco modificaciones de la mente

Patañjali identifica cinco vṛttis:

  • pramāṇa – conocimiento correcto
  • viparyaya – error o lectura incorrecta
  • vikalpa – imaginación conceptual
  • nidrā – sueño
  • smṛti – memoria

Cada una puede manifestarse de forma:

  • confortable, cuando facilita una lectura funcional de la experiencia,
  • incómoda, cuando genera distorsión, reacción o turbulencia.

Esta clasificación es descriptiva, no moral. El Yoga no define “vṛttis buenas o malas”, sino modificaciones con efectos distintos en la práctica.

Trabajar con las vṛttis no es perfeccionar estados mentales

Si la mente está siempre en actividad, no tiene sentido basar la práctica en producir estados mentales específicos, aunque parezcan tranquilos, profundos o espirituales.

El Yoga no avanza:

  • aumentando vṛttis confortables,
  • ni eliminando vṛttis incómodas.

Ambas pertenecen a la mente. Ninguna, por sí sola, libera.

Lo esencial no es el tipo de vṛtti que surge, sino la forma en que el practicante se relaciona con ella.

El confort también ata: el papel de rāga

Patañjali identifica rāga (apego a lo agradable) como uno de los cinco kleśas (YS II.3–9).

Esto significa que:

  • incluso cuando la mente está en un estado confortable,
  • ese confort puede generar apego,
  • y el apego refuerza la identificación con la mente.

Por lo tanto, las vṛttis confortables no garantizan estabilidad ni progreso.

De hecho, pueden volver el proceso más sutilmente condicionado.

El criterio del Yoga: ver la mente tal como es

El progreso en el Yoga surge de la capacidad de:

  • reconocer la modificación presente,
  • observar su impacto,
  • no confundirse con ella.

Con la práctica, aparece una percepción estable:

  • la mente se modifica → prakṛti en funcionamiento;
  • la conciencia observa → puruṣa permanece.

Cuando esta distinción se vuelve clara y repetida, se reduce:

  • la fuerza de la identificación (asmitā),
  • el apego (rāga),
  • la aversión (dveṣa),
  • y la influencia de las impresiones pasadas (saṃskāras).

La mente sigue activa, pero deja de ser el centro de la identidad.

Las dos corrientes dentro de la mente

Es útil describir el funcionamiento mental como dos flujos:

  • Flujo confortable — produce claridad momentánea, pero puede generar apego.
  • Flujo incómodo — produce desafío o turbulencia, pero puede hacer visibles patrones que necesitaban ser reconocidos.

Ninguno de estos flujos es, por sí mismo, un indicador de progreso o retroceso. Ambos forman parte de la actividad natural de la mente.

La práctica consiste en:

  • no amplificar,
  • no combatir,
  • no idealizar ninguna de estas corrientes.

Lo importante es ver — de forma repetida y constante — que ambas pertenecen a la mente, no a la conciencia.

La mente como campo de experiencia

Para el Yoga:

  • todo pensamiento,
  • toda percepción,
  • toda memoria,
  • todo sueño,
  • e incluso el sueño profundo

es una vṛtti, porque deja una huella reconocible posteriormente.

Comprender las vṛttis no es “controlar la mente”, sino entender el mecanismo por el cual nos confundimos con lo que la mente produce.

A medida que esta comprensión se afianza, la mente deja de ser tomada como “yo”. Y es este desplazamiento — y no la ausencia de vṛttis — lo que caracteriza el progreso en el Yoga.

Conclusión

Patañjali muestra que el problema no está en las vṛttis, sino en la identificación con ellas. La mente se mueve porque pertenece a prakṛti; la conciencia permanece porque es puruṣa.

El camino del Yoga nace exactamente de esta distinción.

Cuando el practicante aprende a reconocer cada modificación de la mente como un acontecimiento natural — confortable o incómodo — y deja de tomarla como identidad, surge una claridad estable: la mente experimenta; la conciencia es testigo.

Así, comprender las vṛttis no es intentar moldear la mente según un ideal, sino percibir que toda su actividad pertenece a la Naturaleza.

Cuando esta visión se consolida, la libertad interior deja de depender del estado mental — y es ahí donde el Yoga verdaderamente comienza.

Podcast YOGA sem filtros (en portugués)

Secuencia de estudio — Temporada 1

La Temporada 1 presenta los fundamentos del Yoga según el Yoga Sūtra de Patañjali.

Se recomienda la lectura en el siguiente orden:

Glossário de Termos em Sânscrito

Ahaṃkāra

Sentido de “yo”, principio de individuación.

Akliṣṭa

No perturbador, no doloroso.

Asmitā

Identificación, sentido de “yo soy”.

Citta

Mente, campo mental.

Dveṣa

Aversión.

Guṇa

Cualidad constitutiva de la prakṛti.

Kleśa

Aflicción, causa de sufrimiento.

Kliṣṭa

Perturbador, doloroso.

Nidrā

Sueño.

Prakṛti

Naturaleza, principio material.

Pramāṇa

Conocimiento correcto.

Puruṣa

Conciencia, principio observador.

Rāga

Apego.

Saṃskāra

Impresión latente.

Smṛti

Memoria.

Vairāgya

Desapego.

Vikalpa

Imaginación conceptual.

Viparyaya

Error, conocimiento incorrecto.

Vṛtti

Fluctuación; modificación de la mente.

Preguntas frecuentes sobre las vṛttis en el Yoga Sūtra

¿Qué son las vṛttis en el Yoga Sūtra?

Las vṛttis son las modificaciones o actividades de la mente (citta). Siempre que pensamos, imaginamos, recordamos, percibimos o soñamos, la mente adopta una forma específica — y esa forma es una vṛtti.

Esto significa que la mente está continuamente activa. Sin embargo, ese movimiento no es un error, sino una característica natural, ya que la mente pertenece a la prakṛti (naturaleza).

El problema no está en las vṛttis en sí, sino en la identificación con ellas. Cuando la conciencia (puruṣa) se confunde con estas modificaciones, surge la idea de identidad basada en la mente.

Así, comprender las vṛttis es reconocer que son fenómenos mentales, y no aquello que somos.

¿El Yoga busca detener la mente?

No. La idea de “detener la mente” es una interpretación imprecisa de la enseñanza.

La mente, al ser parte de la prakṛti, está en constante actividad y no puede ser forzada a cesar completamente. Intentar hacerlo tiende a generar más agitación.

Cuando el Yoga habla de la cesación de las fluctuaciones, se refiere a la cesación de la identificación con las vṛttis, y no a la eliminación de la actividad mental.

La mente puede seguir funcionando, pero deja de ser tomada como identidad. Es ese cambio lo que define la práctica.

¿Cuál es la diferencia entre mente (citta) y conciencia (puruṣa)?

La mente (citta) es un instrumento de la prakṛti: es mutable, activa y compuesta. Incluye pensamiento, memoria, imaginación y percepción.

La conciencia (puruṣa), por otro lado, es inmutable y no actúa. No produce contenidos, solo hace posible la experiencia.

La confusión entre estas dos dimensiones lleva a la identificación con la mente: “yo pienso”, “yo siento”.

El Yoga consiste en distinguir claramente: la mente cambia, la conciencia observa. Esta distinción se estabiliza progresivamente.

¿Cuáles son los cinco tipos de vṛttis?

Patañjali identifica cinco tipos de modificaciones mentales:

pramāṇa (conocimiento correcto), viparyaya (error), vikalpa (imaginación), nidrā (sueño) y smṛti (memoria).

Estas categorías abarcan toda la actividad mental. Cualquier experiencia que podamos describir se encuadra en una de estas formas.

Incluso el sueño es considerado una vṛtti, porque deja una huella reconocible después de ocurrir.

Esta clasificación no es moral, sino descriptiva. Sirve para comprender el funcionamiento de la mente.

¿Qué significa decir que las vṛttis pueden ser dolorosas o no dolorosas?

Las vṛttis pueden ser kliṣṭa (perturbadoras) o akliṣṭa (no perturbadoras), según su efecto en la experiencia.

Son perturbadoras cuando refuerzan ignorancia, apego, aversión o identificación. Son no perturbadoras cuando permiten mayor claridad.

Sin embargo, ninguna vṛtti, por sí sola, conduce a la liberación. Incluso las más estables o agradables siguen perteneciendo a la mente.

El Yoga no busca sustituir unas por otras, sino comprender el mecanismo de la identificación.

¿Por qué la mente no puede dejar de moverse?

La mente pertenece a la prakṛti, que es dinámica por naturaleza. Todo lo que pertenece a la naturaleza está en constante transformación.

Así, la actividad mental no es opcional ni un error — es inevitable.

Intentar forzar la mente a detenerse completamente va en contra de su constitución y tiende a generar conflicto.

Lo que puede cambiar no es el movimiento de la mente, sino la forma en que nos relacionamos con él.

¿Cuál es el papel del apego (rāga) en las vṛttis?

Rāga es el apego a lo que es agradable. Surge cuando una experiencia confortable se registra y pasa a ser deseada o repetida.

En el contexto de las vṛttis, esto es relevante porque incluso los estados mentales tranquilos pueden generar apego.

Esto muestra que el confort no es un criterio seguro de progreso. Puede reforzar la identificación con la mente.

Por eso, el Yoga incluye vairāgya (desapego), no como rechazo, sino como ausencia de dependencia.

¿La práctica del Yoga consiste en mejorar los estados mentales?

No. Aunque la mente pueda volverse más estable, ese no es el objetivo principal.

Si la práctica se orienta a producir estados agradables, sigue centrada en las vṛttis.

El Yoga propone observar tanto los estados confortables como los incómodos sin identificación.

Lo esencial no es el tipo de experiencia, sino la relación con ella.

¿Cómo se trabaja con las vṛttis en la práctica?

El primer paso es reconocer la vṛtti presente — pensamiento, memoria, imaginación, etc.

En lugar de reaccionar o intentar controlar, el practicante observa. Esa observación incluye percibir el impacto de la vṛtti.

Con práctica (abhyāsa) y desapego (vairāgya), se desarrolla una relación más clara con la mente.

La mente sigue activa, pero deja de ser tomada como identidad.

¿Cómo conduce la comprensión de las vṛttis a la liberación?

Comprender las vṛttis permite ver que toda la actividad mental pertenece a la prakṛti.

Cuando esta comprensión se vuelve estable, la conciencia (puruṣa) deja de identificarse con la mente.

Esto reduce las causas del sufrimiento, que dependen de esa identificación.

La liberación (kaivalya) no resulta de la ausencia de mente, sino de la distinción clara entre quien observa y aquello que es observado.