Yoga Sūtra I.17–18 — Samprajñāta y Asamprajñāta Samādhi: El Refinamiento Progresivo de la Mente y los Límites del Conocimiento Mental

Después de definir el Yoga como el cese de las modificaciones de la mente (citta-vṛtti-nirodha) y de presentar la práctica persistente (abhyāsa) y el vairāgya como los medios fundamentales para ese fin, Patañjali introduce uno de los temas centrales de toda la obra: el samādhi.

En los sūtras I.17 e I.18 se describen dos modalidades fundamentales de absorción meditativa: el samprajñāta samādhi y el asamprajñāta samādhi.

La distinción entre ambos es de enorme importancia porque aclara la naturaleza del camino del Yoga. El objetivo no consiste en producir estados emocionales especiales, éxtasis religiosos o experiencias místicas extraordinarias. Lo que está en juego es el refinamiento progresivo de la actividad mental, haciendo posible discernir con claridad aquello que pertenece a la mente y aquello que pertenece a la conciencia pura.

A través de este proceso, el practicante se aproxima gradualmente a aquello que constituye el verdadero objetivo del Yoga: la discriminación rigurosa entre Puruṣa, la conciencia, y Prakṛti, la naturaleza.

I.17 — Samprajñāta Samādhi

El texto y la traducción

vitarka-vicāra-ānanda-asmitā-rūpānugamāt samprajñātaḥ

  • vitarka — razonamiento discursivo
  • vicāra — contemplación sutil
  • ānanda — serenidad gozosa, quietud placentera
  • asmitā — sentido del yo, conciencia de individualidad
  • rūpa-anugamāt — acompañado por estas formas
  • samprajñātaḥ — samādhi con conocimiento

Traducción

«El samādhi con conocimiento (Samprajñāta) va acompañado de razonamiento, contemplación sutil, serenidad gozosa y conciencia de individualidad.»

El término samprajñāta designa un estado de absorción en el que permanece un objeto de conocimiento claramente presente en la conciencia.

La mente se encuentra estable, unificada y profundamente concentrada, pero continúa operando mediante un soporte cognitivo. Existe conocimiento del objeto, aunque dicho objeto se vuelve progresivamente más sutil.

Por esta razón, este samādhi sigue perteneciendo al dominio de Prakṛti. La actividad mental se encuentra extraordinariamente refinada, pero aún no ha cesado por completo.

Los cuatro términos presentados por Patañjali no deben entenderse como etapas rígidas y obligatorias de una secuencia cronológica. Los comentaristas clásicos los interpretan principalmente como diferentes modalidades de absorción, asociadas a grados crecientes de sutileza del objeto de concentración.

Vitarka — absorción sobre objetos burdos

El primer nivel está asociado a los objetos más fácilmente aprehendidos por la mente.

La atención puede concentrarse en la respiración, un mantra, una imagen, una forma, una estructura corporal o cualquier otro objeto claramente definido.

La mente continúa operando mediante procesos cognitivos relativamente evidentes. Sigue existiendo una relación entre el nombre, el significado y el conocimiento del objeto.

Sin embargo, la dispersión habitual de los pensamientos disminuye drásticamente. La atención deja de oscilar continuamente entre múltiples estímulos y se aproxima al estado de unidireccionalidad mental (ekāgratā).

Vicāra — absorción sobre objetos sutiles

En vicāra, la atención abandona los objetos más burdos y se dirige hacia realidades más sutiles.

Según la perspectiva del Sāṃkhya-Yoga, la investigación meditativa puede centrarse ahora en los principios internos de la cognición, en los elementos sutiles (tanmātras) o en las propias estructuras constitutivas de la mente.

El practicante comienza a observar aquello que normalmente permanece oculto por la actividad mental habitual.

Esta fase posee una relevancia particular porque revela un aspecto central de la filosofía del Yoga: incluso los procesos más refinados de la inteligencia siguen perteneciendo a Prakṛti.

La sutileza no transforma la mente en conciencia.

Ānanda — la serenidad producida por el predominio de sattva

El tercer modo de absorción se denomina ānanda.

Este término se interpreta con frecuencia de forma errónea. No se refiere a felicidad emocional, entusiasmo psicológico ni éxtasis espiritual.

Según los comentaristas clásicos, se trata de la serenidad que surge cuando la mente se vuelve predominantemente sáttvica.

A medida que disminuyen:

  • la agitación de rajas;
  • la inercia de tamas;

la mente se vuelve más transparente, estable y luminosa.

De esta condición resulta una sensación de profunda tranquilidad.

Sin embargo, esta serenidad sigue siendo un fenómeno mental. Aunque extremadamente refinada, permanece dentro del dominio de Prakṛti.

Asmitā — la individualidad cognitiva más sutil

El cuarto nivel es asmitā.

También aquí es necesaria cierta precisión.

Asmitā no corresponde al ego psicológico común ni a las identificaciones personales que normalmente asociamos con la idea del «yo».

En esta etapa, la absorción se apoya en la propia facultad cognitiva purificada (buddhi-sattva). Permanece únicamente la forma más sutil de individualidad cognitiva.

La actividad mental objetiva prácticamente ha desaparecido. Sin embargo, todavía subsiste un principio cognitivo que sirve de soporte a la absorción.

La proximidad de Puruṣa se hace extremadamente evidente, pero aún existe un reflejo de la conciencia en la mente.

Por muy sutil que sea ese reflejo, sigue existiendo una distinción entre quien observa y aquello que es observado.

Por esta razón, también este estado permanece dentro de los límites de Prakṛti.

El valor del Samprajñāta Samādhi

A medida que la mente se vuelve más sutil, no se produce una fusión entre la conciencia y la naturaleza.

El proceso conduce precisamente a lo contrario.

El practicante comienza a distinguir con creciente claridad:

  • aquello que es observado (dṛśya);
  • aquel que observa (draṣṭṛ).

El samādhi no tiene como finalidad producir estados extraordinarios de conciencia.

Su función consiste en hacer posible el discernimiento (viveka).

Cuanto más refinada se vuelve la mente, más evidente resulta que todos los objetos observables —incluso los más sutiles— pertenecen al dominio de Prakṛti. Este discernimiento profundiza aquello que Patañjali comenzó por definir en el Yoga Sūtra I.2, donde el Yoga es presentado como el cese de las modificaciones de la mente.

I.18 — Asamprajñāta Samādhi

El texto y la traducción

virāma-pratyayābhyāsa-pūrvaḥ saṃskāra-śeṣo ’nyaḥ

  • virāma — cesación
  • pratyaya — impresión mental
  • abhyāsa — práctica
  • pūrvaḥ — precedido por
  • saṃskāra — impresión latente
  • śeṣaḥ — resto
  • anyaḥ — otro

Traducción

«El otro samādhi (Asamprajñāta), precedido por la práctica de la cesación de los contenidos mentales, permanece únicamente como rastro latente de impresiones (los saṃskāras).»

Al utilizar la expresión anyaḥ —«el otro»—, Patañjali señala una diferencia fundamental con respecto al estado anterior.

Ya no nos encontramos ante una absorción basada en un objeto de conocimiento.

La cesación de la actividad mental manifiesta

En el samprajñāta samādhi existe siempre algún soporte cognitivo.

En el asamprajñāta samādhi, ese soporte desaparece.

La mente deja de producir contenidos cognitivos manifiestos.

No se trata de sueño, inconsciencia ni apagamiento mental.

El Yoga clásico no describe un estado de ausencia de conciencia, sino la suspensión de la actividad mental observable.

Las modificaciones mentales dejan de manifestarse.

Virāma-pratyaya

Patañjali afirma que este estado está precedido por virāma-pratyaya-abhyāsa, la práctica continuada de la cesación.

La mente deja gradualmente de alimentar:

  • imágenes;
  • conceptos;
  • asociaciones;
  • construcciones mentales.

El hábito constante de producir objetos mentales comienza a debilitarse.

Este aspecto es particularmente importante.

El Yoga no pretende sustituir ciertos pensamientos por otros considerados mejores. El objetivo consiste en comprender e interrumpir el propio mecanismo de producción continua de los vṛttis.

El papel de los saṃskāras

A pesar de la cesación de los contenidos mentales manifiestos, algo permanece.

El sūtra afirma explícitamente que subsisten los saṃskāras, cuya comprensión se profundiza al estudiar la memoria (Smṛti-vṛtti) y el modo en que las impresiones permanecen latentes en la mente.

Los saṃskāras son impresiones latentes acumuladas a lo largo de la experiencia. Constituyen tendencias potenciales que permanecen en la estructura de la mente incluso cuando la actividad mental se encuentra suspendida.

Por esta razón, este estado todavía no representa la liberación final.

Mientras existan saṃskāras, existe la posibilidad de que reaparezcan los vṛttis.

Asamprajñāta y Nirbīja Samādhi

Es frecuente encontrar la afirmación de que el asamprajñāta samādhi y el nirbīja samādhi son exactamente lo mismo.

Los comentaristas clásicos presentan una visión más cuidadosa.

El asamprajñāta samādhi constituye la base a partir de la cual el nirbīja samādhi se hace posible.

Sin embargo, la simple cesación de los vṛttis no implica todavía la destrucción completa de los saṃskāras.

Mientras subsistan semillas latentes (bīja), permanece la posibilidad de una futura manifestación de la actividad mental.

El verdadero nirbīja samādhi corresponde a la desaparición completa de esta causalidad psíquica.

La importancia práctica de estos dos sūtras

Los sūtras I.17 e I.18 describen el refinamiento progresivo de la mente hasta sus límites más extremos.

Primero, la actividad mental se vuelve cada vez más sutil a través del samprajñāta samādhi.

Después, en el asamprajñāta samādhi, cesan las operaciones mentales manifiestas, permaneciendo únicamente los rastros latentes que sostienen la continuidad potencial de la mente.

Este proceso no debe entenderse como una búsqueda de experiencias extraordinarias.

Se trata de un método riguroso de observación y discriminación.

A través de él, el practicante aprende a reconocer que todo aquello que puede ser observado —sensaciones, pensamientos, emociones, conceptos, estados meditativos e incluso las formas más sutiles de la inteligencia— pertenece siempre al dominio de Prakṛti.

Conclusión

Los sūtras I.17 e I.18 presentan dos grados fundamentales de samādhi y describen el progresivo silenciamiento de la actividad mental.

En el samprajñāta samādhi, la mente permanece activa, pero cada vez más refinada y transparente. En el asamprajñāta samādhi, cesan los contenidos mentales manifiestos, aunque subsisten los saṃskāras, que mantienen la posibilidad de un nuevo surgimiento de los vṛttis.

En ninguno de estos estados se produce todavía la liberación final.

El valor del samādhi reside en su capacidad para hacer evidente una distinción esencial: todo aquello que puede ser conocido pertenece a Prakṛti; aquello que conoce es Puruṣa.

Después de establecer la naturaleza del Yoga en el Yoga Sūtra I.2, explicar las cinco modificaciones de la mente (vṛttis), profundizar en la memoria (Smṛti-vṛtti), presentar abhyāsa, vairāgya y el para-vairāgya, Patañjali conduce ahora al practicante hacia la comprensión de los estados de samādhi que hacen posible reconocer con creciente claridad la distinción entre Puruṣa y Prakṛti. El refinamiento de la mente no constituye el objetivo final del Yoga, sino el medio por el cual esta discriminación se vuelve plenamente evidente.

Podcast YOGA sem filtros (en portugués)

El Yoga Sūtra de Patañjali — Temporada 1

Glosario de términos sánscritos

abhyāsa

práctica; práctica constante

ahaṃkāra

sentido de individualidad; principio del “yo”

ānanda

serenidad; satisfacción serena; quietud placentera

anyaḥ

otro

asamprajñāta

sin conocimiento; sin objeto de conocimiento

asmitā

sentido del yo; conciencia de individualidad

bīja

semilla; causa latente

buddhi

inteligencia; facultad discriminativa

buddhi-sattva

inteligencia purificada por el predominio de sattva

citta

mente; instrumento cognitivo

citta-vṛtti-nirodha

cesación de las fluctuaciones de la mente

draṣṭṛ

observador

dṛśya

observado; objeto de observación

ekāgratā

unidireccionalidad de la mente; concentración en un solo punto

guṇa

cualidad constitutiva de la naturaleza

kaivalya

liberación; aislamiento de la consciencia

manas

mente sensorial; facultad de coordinación de las percepciones

nirbīja

sin semillas

prakṛti

naturaleza; principio primordial de la manifestación

pratyaya

contenido mental; impresión mental; cognición

puruṣa

consciencia; principio consciente

rajas

actividad; dinamismo

rūpānugamāt

acompañado por esas formas

saṃskāra

impresión latente; tendencia latente

samādhi

absorción meditativa

samprajñāta

con conocimiento; con objeto de conocimiento

sattva

claridad; equilibrio; luminosidad

tamas

inercia; oscuridad

tanmātra

elemento sutil

vairāgya

desapego

vicāra

contemplación sutil

virāma

cesación

virāma-pratyaya

contenido mental de cesación; cognición de la cesación

vitarka

razonamiento discursivo; reflexión sobre objetos groseros

viveka

discernimiento; discriminación

vṛtti

fluctuación de la mente

¿Qué es el samādhi según el Yoga Sūtra?

El samādhi es un estado en el que desaparece la dispersión habitual de los pensamientos. No corresponde a un trance, a un éxtasis religioso ni a una pérdida de la consciencia. Es el resultado del refinamiento progresivo de la actividad mental mediante la práctica y el desapego.

En los sūtras I.17 y I.18, Patañjali distingue dos formas principales de samādhi. En el samprajñāta samādhi, la mente permanece concentrada en un objeto. En el asamprajñāta samādhi, dejan de existir contenidos mentales manifiestos. Ambos forman parte del camino del Yoga y preparan el discernimiento entre la mente (citta) y la consciencia (puruṣa).

¿Cuál es la diferencia entre samprajñāta y asamprajñāta samādhi?

La principal diferencia reside en la presencia o ausencia de un objeto de conocimiento.

En el samprajñāta samādhi, la mente permanece perfectamente estable, pero continúa conociendo un objeto. Ese objeto puede ser más o menos sutil, pero sigue estando presente.

En el asamprajñāta samādhi, ese soporte desaparece. Las modificaciones mentales dejan de manifestarse y ya no existe un contenido cognitivo sobre el que la mente permanezca. Sin embargo, aún permanecen los saṃskāras —impresiones latentes que conservan la posibilidad de una futura actividad mental—. Por ello, este estado todavía no corresponde a la liberación final.

¿Es el samādhi un estado de felicidad o de éxtasis?

No necesariamente.

Es frecuente asociar el samādhi con experiencias extraordinarias o con intensos sentimientos de felicidad. Sin embargo, el Yoga Sūtra presenta una perspectiva diferente.

Durante ciertas formas de samprajñāta samādhi puede surgir una profunda serenidad (ānanda), pero esta no debe confundirse con entusiasmo emocional ni con éxtasis espiritual. Se trata de la tranquilidad natural que aparece cuando la mente se vuelve predominantemente equilibrada y transparente.

El objetivo del samādhi no es producir sensaciones agradables, sino permitir que la mente se vuelva lo suficientemente clara como para distinguir aquello que pertenece a la actividad mental de aquello que es consciencia.

¿Por qué afirma Patañjali que incluso los estados meditativos más elevados pertenecen a Prakṛti?

Porque todo aquello que puede ser observado forma parte de la naturaleza (Prakṛti).

Incluso cuando la mente se encuentra extraordinariamente refinada, sigue siendo un instrumento de conocimiento y, por tanto, pertenece al ámbito de la naturaleza. Esto se aplica tanto a los pensamientos ordinarios como a las experiencias meditativas más sutiles.

Según el Yoga y el Sāṃkhya, la consciencia (Puruṣa) nunca es un objeto de conocimiento. Es aquello que conoce. Así, cuanto más sutil se vuelve la mente, más evidente resulta la diferencia entre el observador y aquello que es observado.

¿Qué significan vitarka, vicāra, ānanda y asmitā?

Estos cuatro términos describen diferentes modalidades de samprajñāta samādhi, asociadas a objetos de concentración progresivamente más sutiles.

Vitarka se refiere a la concentración sobre objetos más evidentes, como la respiración, un mantra o una imagen.

Vicāra corresponde a la contemplación de objetos más sutiles, incluidos los aspectos internos de la mente.

Ānanda designa la serenidad que surge cuando la mente se vuelve predominantemente equilibrada por la cualidad de sattva. No significa felicidad emocional.

Asmitā corresponde a la forma más sutil de la individualidad cognitiva, en la que permanece únicamente la actividad de la inteligencia purificada (buddhi), sin que ello signifique todavía la realización de Puruṣa.

¿Qué es la asmitā a la que se refiere este sūtra? ¿Es el ego?

No.

En este contexto, asmitā no corresponde al ego psicológico ni a las identificaciones personales de la vida cotidiana.

Se refiere a la forma más sutil de la individualidad cognitiva que permanece cuando casi toda la actividad mental ha desaparecido. La mente se encuentra extraordinariamente purificada, pero sigue existiendo un principio cognitivo que sirve de soporte a la experiencia meditativa.

Por muy sutil que sea este estado, sigue perteneciendo a Prakṛti. Todavía existe algo que puede ser conocido y, por ello, aún no se ha producido la distinción definitiva entre la mente y Puruṣa.

¿Cómo se alcanza el asamprajñāta samādhi?

Patañjali afirma que este estado es el resultado de la práctica continuada de la cesación (virāma-pratyaya-abhyāsa).

Esto significa que la mente deja progresivamente de alimentar pensamientos, imágenes, conceptos y asociaciones mentales. El objetivo no es sustituir unos pensamientos por otros considerados mejores, sino interrumpir gradualmente el propio mecanismo que produce continuamente las vṛttis.

Esta transformación no ocurre de manera repentina. Es el resultado de una práctica constante, acompañada de desapego, mediante la cual la actividad mental manifiesta se vuelve cada vez más silenciosa.

Si en el asamprajñāta samādhi ya no existen pensamientos, ¿por qué todavía no hay liberación?

Porque permanecen los saṃskāras.

Los saṃskāras son impresiones latentes acumuladas a lo largo de la experiencia, que permanecen en la mente incluso cuando no existen contenidos mentales manifiestos.

Mientras estas tendencias persistan, sigue existiendo la posibilidad de que vuelvan a surgir nuevas vṛttis. La actividad mental puede manifestarse de nuevo.

Por esta razón, Patañjali distingue claramente este estado de la liberación final. El silenciamiento de la mente constituye un paso esencial, pero todavía no representa el fin completo de la causalidad psicológica.

¿Es el asamprajñāta samādhi lo mismo que el nirbīja samādhi?

No necesariamente.

Es frecuente encontrar esta identificación, pero los comentadores clásicos establecen una distinción importante.

El asamprajñāta samādhi se caracteriza por la ausencia de contenidos mentales manifiestos, aunque los saṃskāras permanecen. En cambio, el nirbīja samādhi («samādhi sin semillas») corresponde a la desaparición de las propias causas latentes que podrían volver a producir actividad mental.

Así, el asamprajñāta samādhi constituye la base a partir de la cual el nirbīja samādhi se hace posible, pero no debe identificarse automáticamente con él.

¿Cuál es el verdadero objetivo de estos dos sūtras?

El propósito de estos sūtras no es enseñar cómo alcanzar experiencias meditativas extraordinarias, sino explicar el refinamiento progresivo de la mente hasta sus límites más extremos.

A medida que la práctica profundiza la concentración, se hace posible reconocer que todos los objetos de conocimiento —desde los pensamientos más comunes hasta las formas más sutiles de la inteligencia y de la meditación— pertenecen siempre a Prakṛti.

Esta comprensión prepara el discernimiento (viveka) entre aquello que observa y aquello que es observado. Es esta distinción, y no la acumulación de experiencias especiales, la que conduce gradualmente al verdadero objetivo del Yoga: la liberación (kaivalya).